Vidente económico

La competencia poco ética de los falsos videntes

vidente económico

La videncia es un don personal que se descubre de muy diversas formas. Además, otras personas, sin ese don, cometen el fraude de atribuirse poderes de visión del futuro que en realidad no tienen. Este es el punto más débil de este sector del esoterismo.

Para el vidente real es una necesidad primordial distinguirse de aquellos otros que se han acercado a este mundo por un mero interés monetario. El vidente real es un vidente económico.

Un poder especial y una vocación de servicio

En el ejercicio de sus poderes hay una vocación genuina de altruismo. La gratificación económica representa para él adquirir una independencia que resuelva sus necesidades más básicas. El objetivo es dedicarse a tiempo completo a ese don recibido para ponerlo al servicio de los demás.

El vidente económico ve crecer su clientela por las buenas opiniones que genera su trabajo Muchos repiten asiduamente sus sesiones de consulta por haber experimentado un cambio radical en su vida. El don otorgado se extiende así a otra mucha gente que se orienta con el buen criterio de una persona especial.

El vidente económico está dotado de un sentido ético en todo lo que hace. Su labor está claramente orientada y delimitada. Es debido a no verse presionado por exigencias de aparentar, tener de lo que carece. Disfruta de disponer de una capacidad singular útil para ayudar.

Un trabajo que merece justa recompensa

El ejercicio profesional de la videncia está sujeto a muchas dificultades por el carácter subjetivo de muchos de sus resultados. Lo que se interpreta debe ser traducido para otra persona y adaptarlo a su vida. En ese camino es natural que se produzcan pérdidas y adherencias que están fuera del don recibido.

El vidente debe ser un buen comunicador para hacer partícipe al cliente de su don. Sin esa cualidad o esfuerzo los dones de videncia no pueden ser compartidos. Serán un recurso para uso individual y exclusivo. Es curioso advertir que hasta los que han sido bendecidos por el cielo con un don de videncia tienen límites “sociales” para explorarlos. Y esto muestra otro principio del orden natural: toda capacidad física o paranormal está sometida a frenos y límites.