Tarot bueno y económico

El tarot pertenece al pueblo (tarot bueno y económico)

tarot bueno y económico

El mundo del tarot siempre ha estado pendiente de los problemas de la gente en su cotidianidad. Como sistema que lo aproxima a lo paranormal es sin duda de los más populares.

La continuidad de este conocimiento ancestral se debe al entusiasmo con que es recibido en amplias capas de la población. Para quien dedica al tarot su quehacer profesional ningún interés debe estar por encima de servir a la gente ofreciendo oportunas orientaciones.

El precio no debe ser un obstáculo

Un tarot bueno y económico es consecuencia necesaria de un tarot profesional sin excepciones. Queda fuera de este ámbito el exclusivismo y el servicio destinado a clientes de lujo. Los arcanos son universales y todos tienen el mismo valor para todas las personas.

Si la astrología nació para orientar a los reyes y personas relevantes de las cortes de babilonia, el tarot se desarrolló en barrios humildes de todas las ciudades de Europa.

En el tarot pueden darse ambientaciones en consultas que propicien estados de conciencia especiales para desarrollar la mejor lectura. Sin embargo, eso nunca debe justificar precios que impidan a la gente más humilde acceder a esta clase de servicios. Para la tarotista tener clientes de distintas procedencias favorece la formación de una experiencia rica y diversa en lecturas de cartas.

Nunca romper la confianza del cliente

El servicio de tarot propicia siempre la relación personal entre cliente y tarotista. Todas las interpretaciones de las cartas tienen un alcance mayor cuando se ha establecido una confianza interpersonal. Destacar este lado humanista y de apoyo personal requiere que el cliente vea natural el importe solicitado por la tarotista.

Se trata simplemente de remunerar el tiempo que dedica al estudio de esa actividad. No es un medio para ganarse la vida sino más bien para interpretarla.

Cada uno ejerce su papel pero el objetivo es siempre una orientación desde los secretos profundos del universo para vivir más plenamente. Los obstáculos en este legítimo propósito deben ser apartados.